viernes, 29 de noviembre de 2019

Diagnóstico diferencial de los trastornos de lenguaje y TEA

Los días 20 y 21 de noviembre tuvo lugar en Madrid el VIII Congreso Internacional de la Fundación Síndrome de West “Puesta al día en epilepsia y autismo”, y aquí voy a reflejar algunos apuntes sobre esta interesante ponencia, llevada a cabo por el doctor Juan Narbona, profesor emérito de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra, investigador asistente del Grupo Mente-Cerebro del ICS y miembro del consejo científico de la Fondation Jerôme Lejeune (París).

En esta diapositiva, podemos ver la diferencia entre el TPL (trastorno pragmático del lenguaje) /TCS (trastorno de comunicación social) y el TEA. Debido al problema de comunicación, ambos trastornos se han identificado como equivalentes. Sin embargo, tanto en TPL-TCS, los intereses restrictivos y los comportamiento repetitivos propios de TEA están ausentes. Tampoco carecen de la capacidad para realizar relaciones intersubjetivas, ni presentan la rigidez imaginativa propia de los TEA.   



Los dos trastornos del desarrollo formal del lenguaje que con más frecuencia aparecen en los niños con TEA son la agnosia auditiva verbal congénita (AAVC) y el síndrome léxico-sintáctico. En cuanto a la AAVC, no existe un reconocimiento de las marcas fonéticas y de las estructuras fonológicas, lo que hace que los niños presenten una escasa comprensión del lenguaje, así como un deficiente desarrollo de éste. En los niños TEA, en lugar de utilizar otros recursos, como vocalizar, arrastran al adulto hacia el objeto que desean y le cogen la mano para acercarla a dicho objeto. El síndrome léxico-sintáctico es una dificultad en el acceso al léxico y el uso expresivo de la sintaxis, lo que entraña una dificultad para comprender frases completas, así como para hallar las palabras. 

Extraído de noeliaaguilar77 

Evaluación de niños con trastorno del espectro autista (TEA)

Los días 20 y 21 de noviembre tuvo lugar en Madrid el VIII Congreso Internacional de la Fundación Síndrome de West “Puesta al día en epilepsia y autismo”, y la primera ponencia corrió a cargo de del doctor Jorge Vidaurre, neurólogo pediatra, director del programa de Neurofisiología Pediátrica y director del laboratorio de EEG en el National Children’s Hospital de la Universidad de Ohio. Entre otras cargos, es el actual presidente del comité internacional de la Sociedad de Neurología Pediátrica de Estados Unidos (CNS).

En esta ponencia, el doctor Vidaurre expuso que, efectivamente, existe un aumento en el número de casos TEA, pero los motivos para este aumento se desconocen.

El diagnóstico del TEA se basa en observaciones clínicas, una evaluación directa de los síntomas y evaluación indirecta a través de padres, profesores y cuidadores. La principal herramienta de trabajo para los profesionales es la guía DSM-5. Esta versión presenta algunas diferencias respecto a la versión anterior, DSM-IV, en cuanto a los criterios diagnósticos para el TEA:

No especifica edad de inicio.
No contempla una regresión en cuanto al patrón de inicio de síntomas.
Requiere cumplir con todos los déficits sociales listados, y no con un cierto número, además de con dos síntomas relacionados con conductas repetitivas (en vez de con uno).
El DSM-IV excede al DSM-V en el número de casos diagnosticados, por lo que podrían estarse dejando de diagnosticar los casos más leves.



El DSM-V, sin embargo, presenta algunos aspectos positivos:

Es más descriptivo.
Incluye comorbilidades.
Aparece el Trastorno pragmático de la comunicación, en el cual no aparecen intereses restringidos.

En cuanto a las primeras señales de autismo, existen algunas tales como:

2 meses: ausencia de la sonrisa social.
4-8 meses: no hay respuesta a su nombre.
10 meses: no responde cuando se le señala un objeto.
12 meses: no señala para pedir o compartir.

En niños preescolares:

Falta de interés en otras personas.
Retraso o ausencia de lenguaje.
Dificultad ante el cambio.
Berrinches o extrema pasividad.
Movimientos estereotipados.

En cuanto al diagnóstico en niñas, entraña cierta dificultad, ya que se está viendo que pueden “disfrazar” los síntomas autistas, lo que retrasa mucho su diagnóstico.

En la siguiente diapositiva, puede verse los problemas en cuanto la diagnóstico temprano. Puede verse que los niños diagnosticados a los 12 meses suelen mantener este diagnóstico tanto a los 24 como a los 36 meses, por lo que el diagnóstico debe realizarse lo más temprano posible. Existen instrumentos que pueden emplearse en la consulta del pediatra ante las primeras sospechas, tales como el M-CHAT-R/F, que es muy sensible así como sencillo de realizar. Sirve para evaluar a niños entre 16 y 30 meses. Consta de dos partes: una para el clínico y otra para padres. Se tardan menos de 5 minutos en contestar las 20 preguntas de que se compone para padres, por lo que puede completarse en la misma sala de espera. Los niños con una puntuación alta en M-CHAT tiene muchas posibilidades de ser diagnosticados más tarde como TEA.



Otras escalas e instrumentos de evaluación más específicos empleados son:

The Autism Diagnostic Observation Schedule - Second Edition (ADOS-2).
The Autism Diagnostic Interview- Revised (ADI-R).
The Childhood Autism Rating Scale - Second Edition (CARS-2).

Existen además otros instrumentos que se utilizan para evaluaciones complementarias, tales como:

The Bayley Scales of Infant and Toddler Development -Third Edition (Escala Bayley). Mide cognición, lenguaje y habilidades motoras en niños hasta 3 años y 6 meses.
Escala Wechsler. Sirve para obtener el coeficiente intelectual en niños a diferentes edades y en adultos.
Vineland Adaptive Behavior Rating Scale - Third Edition. Mide el funcionamiento adaptativo. 

viernes, 22 de noviembre de 2019

Los días 20 y 21 de noviembre, tuvo lugar en Madrid el VIII Congreso Internacional de la Fundación Síndrome de West “Puesta al día en epilepsia y autismo”, coordinado por el doctor Agustín Legido, Jefe de Neuropediatría del Hospital Infantil St. Christopher’s (SCHC) y catedrático de Pediatría y Neurología de la Universidad de Drexel, Filadelfia. Entre otras actividades, el doctor Legido es Editor Jefe de la revista Seminars in Pediatric Neurology. Las distintas ediciones de este congreso siempre han contado con prestigiosos ponentes internacionales, y esta vez no ha sido una excepción. En la página web de la Fundación Síndrome de West, podréis encontrar próximamente todas las ponencias para los que queráis disfrutar de ellas. Prometo poner unos apuntes personales sobre este excelente congreso, con información, desde mi punto de vista, muy interesante para todos los que queréis aprender sobre TEA y/o síndromes epilépticos infantiles. 

CaixaFórum Madrid, lugar de celebración del VIII Congreso Internacional Síndrome de West



viernes, 8 de noviembre de 2019

¿Qué es la ecpatía?

Si empatizar significa atribuir estados mentales a los demás para poder responder de manera adecuada a los estados afectivos de los demás, o sea, ponerse en la piel del otro, la ecpatía es una habilidad compensatoria de la empatía. Se podría definir como la exclusión activa de los sentimientos que nos inducen los demás. No se trata de indiferencia o falta de empatía, sino de la habilidad de evitar el contagio emocional, la manipulación o, en fin, el desgaste por empatía. El desgaste por empatía también se conoce como fatiga por compasión, sufrida sobre todo por las personas que trabajan en un ámbito que implique la prestación de ayuda. Para poder prestar ayuda de manera adecuada, hay que mantener un equilibrio entre estas dos habilidades, empatía y ecpatía. Tenemos que comprender a la persona a la que vamos ayudar para dar un servicio de calidad pero, a la vez, debemos evitar sentirnos inundados emocionalmente por el mismo motivo.




Cuartero, M.E.,Riera, J.A. y Casado, T. (2016) La fatiga por compasión: La consecuencia de trabajar con personas que sufren.
González de Rivera, J. (2005). Empatía y ecpatía. Avances En Salud Mental Relacional, 4(2).