La secuenciación long-read (LR-WGS) está resolviendo uno de los problemas que existía en cuanto a la genética del autismo: el de la “heredabilidad perdida” o parte del riesgo genético no detectado por las tecnología tradicionales.
Los métodos clásicos o short-read leen el ADN en fragmentos muy pequeños, lo que no permite detectar variantes complejas, repeticiones en tándem o mutaciones somáticas o de novo en regiones complejas. La tecnología LR permite leer segmentos mucho más largos, reconstruyendo regiones completas del genoma que quedaba “rotas” o mal interpretadas.
Los estudios más recientes muestran que la secuenciación LR incrementa un 33% la detección de variantes estructurales que alteran genes y un 38% la detección de repeticiones. Esto significa que una parte importante de las mutaciones que contribuyen al TEA eran literalmente invisibles con las técnicas anteriores. La secuenciación LR ha permitido descubrir nuevas variantes exónicas de Novo, mutaciones en regiones complejas y reordenamiento que nunca se habían descrito, como eventos duplicacion-deleción anidados. También han permitido la mejor comprensión de regiones críticas como FMR1. El análisis conjunto de LG y metilaciones, que permiten silenciar genes, ha revelado cómo las expansiones intermedias de CGG (34 a 54 repeticiones) afectan a la metilación del promotor de FMR1.
Esta tecnología abre nuevas vías para entender fenotipos intermedios entre TEA, discapacidad intelectual y síndromes asociados. Los estudios estiman que las variantes detectadas gracias a LR-WGS explican entren el 6,2% y el 7,4% de la heredabilidad del TEA en las muestras analizadas.
Pero, ¿qué podría implicar todo esto en cuanto al diagnóstico clínico? Muchos casos negativos en pruebas genéticas previas podrían volver a analizarse con LR-WGS y obtener una resultado positivo. Además, al identificar mecanismos antes invisibles, se abrirían nuevas líneas de investigación para nuevos tratamientos.
Podríamos concluir la secuenciación LR es un cambio de paradigma que revela variantes que antes nos existían, permitiendo afinar en el diagnóstico de TEA.
Para saber más:
Mortazavi, M., Guevara, J., Diaz, J., Tran, S., Ziaei Jam, H., Batalov, S., Bainbridge, M., Besterman, A. D., Gymrek, M., Palmer, A. A., & Sebat, J. (2026). Long-read genome sequencing improves detection and functional interpretation of structural and repeat variants in autism. Cell Genomics, 6(3), 101186





