domingo, 5 de noviembre de 2023

Subtipos en autismo según su conectividad

 En el último número de Biological Psychiatry, aparece un artículo firmado por investigadores españoles, que habla sobre los tipos de autismo según su conectividad. El TEA es muy heterogéneo, incluso en su genética, ya que hay 1010 genes asociados según la base de datos SFARI. El interés que tienen los investigadores en intentan simplificar esta gran variación se debe a la importancia de encontrar algún marcador común que ayude a simplificar el diagnóstico. 


En este artículo se subdivide una cohorte de 657 individuos en el espectro en dos subtipos, que no se distinguen en su comportamiento o por su neuroanatomía.  Estos subtipos se caracterizan por la hipoconectividad o hiperconectividad. 


  • El subtipo de hipoconectividad estaría relacionado con la actividad del giro cingulado superior, la corteza cingulada posterior y la ínsula.
  • El subtipo de hiperconectividad estaría relacionado con la actividad de los núcleos caudado, putamen y giro precentral. Se debería a una hiperexcitabilidad de los circuitos corticales, que llevaría a un alteración del equilibrio activación/inhibición.







Para saber más:


Rasero, J., Jimenez-Marin, A., Diez, I., Toro, R., Hasan, M. T., & Cortes, J. M. (2023). The Neurogenetics of Functional Connectivity Alterations in Autism: Insights From Subtyping in 657 Individuals. Biological Psychiatry.


jueves, 12 de octubre de 2023

Cómo influye el aislamiento social en el bullying en niños en edad escolar

Gracias a las restricciones sociales impuestas por la pandemia de COVID-19, un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford ha estudiado cómo se ven influenciadas las experiencias de victimización y agresión por periodos de interacciones sociales restringidas en niños de entre 4 y 10 años de Reino Unido. Hemos comentado en otras entradas que las experiencias tempranas de victimización y agresión pueden tener un impacto perjudicial en la salud mental. Esto es así tanto para las víctimas como para los perpetradores. Los autores mencionan un estudio previo de más de 6000 niños canadienses en edad escolar, en el que el 66% de los estudiantes de primaria informaron que habían sido acosados antes de la pandemia, mientras que esta cifra se redujo al 48% durante ésta. Los autores del actual estudio encontraron que los niños que presentaron problemas de salud mental durante el cierre de los colegios por COVID, tenían más riesgo de sufrir victimización pero no agresión entre sus pares al regreso a éstos. Sufrir problemas con los compañeros de clase no predijo problemas de salud mental posteriores, pero entre el 16 y el 17% de los niños sí presentaron problemas con los pares y problemas de salud mental posteriores. Esto podría estar relacionado con factores como conflictos familiares, necesidades educativas especiales, bajo nivel económico, angustia de los padres o falta de amistades. Por lo tanto, los autores apuestan por aumentar el apoyo a la salud mental durante los periodos de aislamiento para prevenir problemas posteriores con los compañeros.


Para saber más:


Holst, C. G., Oncioiu, S. I., Creswell, C., & Bowes, L. (2023). What Happens to Children’s Mental Health and Peer Relationships During Periods of Restricted and Unrestricted Social Interactions? Results From the Co-SPACE Study in Primary School-Aged Children. JAACAP Open.

sábado, 7 de octubre de 2023

Niños diagnosticados con TEA a edad temprana pueden dejar de cumplir los criterios diagnósticos más adelante

 Os dejo un enlace a una noticia publicada en Psiquiatria.com en la que según especialistas del Hospital Infantil de Boston, casi el 40% de los niños que son diagnosticados de TEA a edad temprana, dejan de cumplir los criterios diagnósticos a los 6 años. Podríamos pensar que si un niño es diagnosticado a los 18 meses, la intervención temprana es la que hace que el niño deje de cumplir los criterios diagnósticos, pero parece que los investigadores no han obtenido evidencia de que esto sea así. Esto nos lleva a que se necesita un enfoque más individualizado y flexible del TEA. 

http://psiqu.com/2-71914

jueves, 5 de octubre de 2023

Los reflejos primitivos en bebés

 Durante las primeras etapas del desarrollo, los bebés presentan los llamados reflejos primitivos. Como el sistema nervioso de los bebés no está lo suficientemente maduro como para poder realizar movimientos coordinados, estos reflejos los ayudan a protegerse y a alimentarse en un primer momento, por lo que van desapareciendo progresivamente a medida que va madurando el sistema nervioso. Tanto que no estén presentes como que no desaparezcan en su momento indican la posibilidad de problemas. Su mayor presencia está entre los 0 y los 4 meses, cuando empiezan a ir desapareciendo. A los 12 meses ya casi están extintos, y si aparecen claramente, indican problemas en el sistema nervioso.


Reflejos primitivos vía campusvygon.com


En estos vídeos que enlazo a continuación, podéis ver estos reflejos. Algunos son muy conocidos, como el de succión o el de presión palmar, pero otros son curiosísimos y, a lo mejor, no los habéis visto nunca.

Reflejo de succión.




Reflejo de búsqueda.


Reflejo de Moro.


Reflejo de Galant.


Marcha Automática.


Reflejo tónico-cervical.


Reflejos de presión palmar y plantar.



Reflejo de Babinski.





jueves, 21 de septiembre de 2023

Atención temprana para bebés de 0-3 meses

 Encontrar ejercicios para bebés tan pequeños es un poco complicado, pero aquí dejo unos vídeos para estimular bebés de 0-3 meses que se pueden realizar en casa.








domingo, 17 de septiembre de 2023

Trastorno neurológico funcional en niños

Un sujeto con trastorno neurológico funcional (TNF) puede tener cualquier síntoma neurológico no encontrándose anomalías en la estructura nerviosa, pero no debe tomarse como un diagnóstico de exclusión, ya que puede ser diagnósticado por las presencia de determinadas características clínicas. Puede manifestarse con alteraciones del movimiento, del habla, convulsiones, dolor, síntomas cognitivos similares a los de la demencia, etc. El TNF era anteriormente conocido como “trastorno de conversión”, pero hay que tener en cuenta que no todas las personas con TNF tienen síntomas psiquiátricos o psicológicos. En realidad, estamos ante un trastorno de etiología muy compleja, que sería una combinación de varios factores que predisponen a padecer dicho trastorno, pero que varían de una persona a otra. Sí es cierto que los traumas y los síntomas psiquiátricos con factores predisponentes, pero también la exposición a enfermedades y factores neurobiológicos, como la interocepción o el procesamiento predictivo. Al contrario de lo que puede pensarse, tiene un gran impacto en la población de manera que es la segunda causa de consulta neurológica después de la cefalea. 

Este trastorno también tiene una presentación pediátrica, si bien es cierto que conforme aumenta la edad, el TNF se vuelve más frecuente, de manera que podría decirse que la edad formal de inicio es 16 años. La forma pediátrica de presentación más frecuente son los ataques no epilépticos o funcionales (de tipo convulsivo), seguida de la pérdida sensorial y los síntomas motores (sobre todo debilidad). También es frecuente que los niños informen de presentaciones mixtas con dolor, fatiga, náuseas, mareos, trastornos del sueño y de concentración. 





En cuanto a la etiología en niños, se han encontrado porcentajes altos de factores antecedentes estresantes en niños (62-81%). Las personas con TNF presentan una mayor activación del sistema de estrés que la población general ante un mismo factor estresante. En un estudio realizado por Rai y colaboradores (2022), los niños con TNF mostraron cambios en la conectividad neuronal en estado de reposo, concretamente en la redes de lenguaje, visual, frontoparietal, de la prominencia, de atención dorsal, cerebelosa y sensomotora. La angustia subjetiva, la excitación autónoma y la desregulación del eje hipotálamo-hipofisiario-adrenal, contribuirían a los cambios en la conectividad de estas redes neuronales.


Si hablamos de diagnóstico, la ILAE (International League Against Epilepsy) describe los signos mínimos para el diagnóstico del TNF de tipo convulsivo, que hemos indicado que es la forma más frecuente en niños: curso fluctuante, ojos cerrados y llanto ictal. Grabar el ataque mientras se produce es de gran ayuda para el diagnóstico. 


La creencia de que las personas con TNF no están realmente enfermas o que fingen sus síntomas sigue vigente actualmente, por lo que es muy importante la forma en que el profesional explica a los familiares y al niño el diagnóstico. 


El tratamiento debería realizarse a través de un equipo multidisciplinar, formado por neurólogo, psiquiatra, psicólogo, fisioterapeuta, en caso de que curse con trastornos del movimiento, y logopeda, si hay trastorno del habla o disfagia, que apliquen un plan de tratamiento a la medida del paciente, incluyendo a otros profesionales en función de los síntomas. La terapia más utilizada para tratar el TNF es la terapia cognitivo-conductual (TCC). La terapia de reentrenamiento y control (ReACT) es una intervención cognitivo-conductual a corto plazo que enseña a los pacientes, entre otras cosas, a realizar conductas incompatibles con los síntomas funcionales, similar a la terapia de reversión del hábito usada para tratar los tics. El pronóstico en los pacientes pediátricos es mejor que en los adultos. 


Para saber más:


Rai, S., Foster, S., Griffiths, K. R., Breukelaar, I. A., Kozlowska, K., & Korgaonkar, M. S. (2022). Altered resting-state neural networks in children and adolescents with functional neurological disorder. NeuroImage: Clinical, 35, 103110.


Raper, J., Currigan, V., Fothergill, S., Stone, J., & Forsyth, R. J. (2019). Long-term outcomes of functional neurological disorder in children. Archives of Disease in Childhood, 104(12), 1155-1160.


Yong, K., Chin, R. F., Shetty, J., Hogg, K., Burgess, K., Lindsay, M., ... & Pilley, E. (2023). Functional neurological disorder in children and young people: Incidence, clinical features, and prognosis. Developmental Medicine & Child Neurology.


martes, 8 de agosto de 2023

Comparación entre diversas condiciones neuropsiquiátricas y trastornos del neurodesarrollo

 Aquí dejo un cuadro comparativo que elaboré para mí, pero que creo que puede ser de utilidad. Evidentemente, no estamos hablando de absolutos, pero sí puede servir como una pequeña guía para distinguir determinadas condiciones neuropsiquiátricas y trastornos del neurodesarrollo.







miércoles, 21 de junio de 2023

El trastorno de adaptación en niños y adolescentes

 El trastorno de adaptación es una respuesta poco adaptativa a un estresor. No hay un conjunto de fenómenos clínicos que definan el trastorno de adaptación, que sí suele deberse a un estresor definido, que no es catastrófico como ocurre en el síndrome de estrés postraumático, y los síntomas se suelen desarrollar entre uno y tres meses de exposición a dicho estresor, según lo define el ICD-10. 


Como hemos dicho, las manifestaciones clínicas pueden ser muy variadas: ansiedad, ánimo deprimido, incapacidad para manejar la situación actual, aparición de desórdenes de conducta, etc. No obstante, estas condiciones sólo pueden clasificarse como trastorno de adaptación por un tiempo limitado, unos 6 meses en la mayoría de los casos, teniendo que volver a ser evaluada la situación pasado este tiempo. La existencia de esta categoría diagnóstica tan difusa parece responder a la necesidad de reconocer que los niños y adolescentes pueden reaccionar de una manera desadaptativa a la adversidad durante un periodo de tiempo limitado. También es verdad que esta categoría sirve como “cajón desastre” para incluir todos aquellos casos que no encajan en otra categoría diagnóstica. Peter Hill, del Departamento de Medicina Psicológica del Hospital Infantil Great Ormond Street de Londres, en el capítulo correspondiente a este trastorno del libro Un Manual Clínico de Psiquiatría Infantil y del Adolescente, editado por Gillberg, Harrington y Steinhausen en al año 2006 y publicado por Cambridge University Press, hace un compendio de los sistemas clasificatorios ICD-10 y DSM-IV (prácticamente no varía su descripción en el DSM-V) para definir este trastorno:


Además de las manifestaciones clínicas ya comentadas, también se han encontrado otros comportamientos como el autoaislamiento, la evitación de ciertas situaciones, falta de  comunicación, irritabilidad y trastornos del sueño y del apetito. No obstante, lo más característico es el estado deprimido o una presentación ansioso-depresiva.

Es importante analizar las estrategias de afrontamiento que los niños y adolescentes utilizan ante los estresores que se les presentan, además de factores individuales de temperamento, desarrollo cognitivo, así como el entorno familiar, apoyos sociales y disponibilidad de recursos. Los niños pueden percibir que ante una amenaza, tienen siempre disponible la posibilidad de pedir ayuda o, por el contrario, percibir falta de control ante la situación por carecer de soporte. Estos suele venir determinado por lo que les ha sucedido en experiencias previas y si han recibido apoyo o no. El estilo parental, por tanto es un factor importante. Un estilo parental que promueve la independencia y permite la expresión de los sentimiento hace que los niños tiendan más a utilizar el apoyo familiar y social para resolver una situación. Tenemos individuos resilientes, que son capaces de lograr un buen ajuste a pesar de estar sometidos a altos niveles de estrés, gracias a que recibieron más supervisión de los padres y vivían en familias más funcionales. Por otro lado, un estilo autoritario favorece en el niño el sentimiento de competencia y la sensación de control. También puede suceder que la estrategia que el niño utilizó en su momento para manejar un estresor, ya no sea adecuada cuando crece. El uso de estrategias de afrontamiento activo llevan al niño a sentir mayor control sobre sucesos adversos, disminuyendo su percepción de amenaza.  Cuando los niños llegan a la adolescencia, ya han adquirido un número importante de estrategias de afrontamiento frente a un abanico de posibles estresores. Las estrategias disfuncionales incluyen el aislamiento social, la evitación del compromiso o recurrir a ilusiones. 

Evidentemente, lo ideal es retirar al niño del estresor lo antes posible o hacer que dicho estresor desaparezca, pero está claro que muchas veces esto no es posible. En estos casos, se puede empatizar con la angustia del niño y proporcionarle un vocabulario emocional, de manera que pueda diferenciar las emociones y trabajar sobre ellas; evaluar la potencia y calidad del estresor para corregir fallos en la percepción de dicho estresor; discutir estrategias de afrontamiento y animar al niño a seleccionar aquellas que sean óptimas.

Para saber más:

Alvarado, G. L. (2022). Adjustment disorder in the pediatric population. Pediatric Medicine, 5, 19–19.

Gillberg, C., Harrington, R., & , H.-C. (2006). A Clinician’s Handbook of Child and Adolescent Psychiatry. Cambridge University Press. 

domingo, 11 de junio de 2023

Estimulación de neuronas que generan dopamina ayudaría a corregir trastornos cognitivos y de control del comportamiento

Vamos a comentar hoy un estudio publicado por un grupo de científicos estadounidenses que se plantea si la estimulación de la vía que va desde el mesencéfalo ventral a la corteza prefrontal podría usarse para corregir defectos genéticos que afectan a dicha corteza prefrontal. Esta vía se denomina mesocortical. La dopamina es un neurotransmisor que regula muchas funciones conductuales por una serie de vías en el cerebro que parten de las neuronas que generan dopamina en el área tegmental ventral del mesencéfalo y la sustancia negra hasta ciertas regiones corticales y subcorticales. La vía mesocortical es una de estas vías y responsable de los que denominamos síntomas negativos de algunos trastornos como la esquizofrenia, es decir, abulia, alogia, anhedonia y asocialidad. Una hipofunción de esta vía sería lo que llevarían a que se manifestasen dichos síntomas negativos, según la hipótesis dopaminérgica. Este circuito mesocortical se modifica con la experiencia. Durante la adolescencia, la exposición a ciertas experiencias o el abuso de sustancias pueden producir déficits duraderos. Estos investigadores sugieren que la intervención en esta vía en este periodo podría inducir cambios duraderos que condujeran a la recuperación de la función cognitiva perdida por causas genéticas.  




Para comprobar si esta idea es viable, los investigadores realizaron un estudio en ratones (ojalá llegue un día en que no sea necesario experimentar con animales) y demostraron que se podían revertir los déficits genéticos en la función de la corteza prefrontal a través de la estimulación de las neuronas dopaminérgicas. La mejora del comportamiento que los autores consiguieron con la estimulación de dichas neuronas dopaminérgicas aparece cuando se interviene durante la adolescencia, pero no se produce en la edad adulta, es decir, que existe un periodo ventana de tiempo en el que la intervención terapéutica en la vía mesocortical es eficaz y este periodo corresponde con la adolescencia. 


Después de estimular las neuronas dopaminérgicas en los adolescentes, se produce una mejora de la inervación dopaminérgica de la corteza prefrontal, mejorando la respuesta de esta zona a la dopamina, lo que ayuda a restaurar las funciones cognitivas. Incluso consiguieron restaurar las funciones cognitivas de dos líneas de ratones con mutaciones que producían déficits en la toma de decisiones. También los autores hacen notar que la red inhibitoria de neuronas GABA sufre una remodelación durante la adolescencia. 


Estos investigadores han abierto una vía muy prometedora de tratamiento para trastornos cognitivos y de control del comportamiento incluso en síndromes genéticos.


Para saber más:


Mastwal, S., Li, X., Stowell, R., Manion, M., Zhang, W., Kim, N.-S., Yoon, K., Song, H., Ming, G., & Wang, K. H. (2023). Adolescent Neurostimulation of Dopamine Circuit Reverses Genetic Deficits in Frontal Cortex Function. https://doi.org/10.7554/elife.87414.1 




jueves, 25 de mayo de 2023

La depresión en la adolescencia y la Teoría de la Energía Libre

  Otro de lo conceptos que parece que están “de moda” por el tema de la inteligencia artificial es la Teoría de la Energía Libre (FEP, por sus siglas en inglés). Fue aplicada a las neurociencias por el profesor Karl Friston del University College de Londres, y fue presentada en el año 2010. El cerebro estaría haciendo constantemente predicciones usando inferencias bayesianas para anticiparse a la realidad. Conforme a lo que sucede realmente, ajusta dichas predicciones. El objetivo de realizar estas predicciones no es otro que el principio que rige en toda la Naturaleza: ahorrar energía. Badcock y colaboradores publicaron en el año 2017 un interesante artículo en Trends in Cognitive Sciences sobre cómo esta teoría podría ayudar a explicar la depresión. La depresión es un trastorno muy frecuente en adolescentes debido al incremento de la sensibilidad a las relaciones sociales y sus posibles amenazas. Sea como fuere, estos autores argumentan que la depresión refleja una respuesta adaptativa a las amenazas percibidas de contactos sociales que podrían tener resultados impredecibles, es decir, que las personas que sufren depresión han aprendido que la incertidumbre social es difícil de resolver. El comportamiento depresivo inhibe el contacto social, por lo que se evita el estresor social. El trastorno como tal aparecería cuando el comportamiento depresivo falla en su misión de aliviar el estrés social, entrando el individuo entonces en un estado desregulado. Evidentemente, hay casos en lo que la depresión no es desencadenada por factores sociales sino por causas neurobiológicas que dan lugar a las manifestaciones clínicas típicas de la depresión.  


Para saber más:

Badcock, P. B., Davey, C. G., Whittle, S., Allen, N. B., & Friston, K. J. (2017). The Depressed Brain: An evolutionary systems theory. Trends in Cognitive Sciences, 21(3), 182–194. https://doi.org/10.1016/j.tics.2017.01.005

viernes, 19 de mayo de 2023

La resiliencia afecta al desarrollo del cerebro

         Que las situaciones traumáticas en la infancia son uno de los predictores más importantes de la enfermedad mental en la adolescencia es algo que no tiene discusión. Recientemente he leído un artículo publicado este mes de mayo que relaciona la topología de la red cerebral con la resiliencia, que es una palabra que se ha puesto “de moda”, pero que en psicología se define como la capacidad de una persona para superar circunstancias traumáticas. Posiblemente, las situaciones traumáticas modifican el cerebro en desarrollo y, como apuntan los autores del texto, estas experiencias modificarían el desarrollo fronto-límbico y el funcionamiento socioemocional para poder hacer frente a entornos amenazantes. Se cree que las personas resilientes poseen una región hipocampal más grande y una mejor comunicación entre las regiones límbicas y el sistema ejecutivo central. Estos autores encontraron que los adolescentes resilientes tienen menor número de conexiones en la corteza prefrontal dorsolateral, la corteza prefrontal medial, el surco temporal superior, las circunvoluciones temporales inferior y media, la corteza occipital lateral, la corteza pericalcarina y la corteza premotora. Estas regiones están implicadas en el procesamiento y regulación emocional. La reducción en estas conexiones es fruto de la reorganización estructural y funcional que sucede en el número de conexiones durante la adolescencia. Su misión no es otra que un funcionamiento más eficiente del cerebro. Es lo que se conoce como poda sináptica. Se trataría de una maduración adaptativa de la red cerebral en este área. Por supuesto, en el desarrollo de este patrón madurativo resiliente influyen el apoyo social y la existencia de factores protectores cognitivos.

A       A continuación, añado un esquema de las zonas que estarían implicadas:

         Para saber más:

         González-García, N., Buimer, E. E. L., Moreno-López, L., Sallie, S. N., Vasa, F., Lim, S., Romero-Garcia, R., Scheuplein, M., Whitaker, K., Jones, P. B., Dolan, R., consortium, N., Fonagy, P., Goodyer, I., Bullmore, E., & Harmelen, A.-L. van. (2023). Resilient Functioning after Childhood Adversity Is Associated with Altered Structural Brain Network Topology in Adolescence. https://doi.org/10.1101/2023.05.05.538901

sábado, 6 de mayo de 2023

¿Podría ser el trastorno bipolar una enfermedad mitocondrial?

M      Me planteo esta pregunta después de leer un artículo publicado este mes de abril en la revista IBRO Neuroscience Reports, publicado por un equipo malayo. Los investigadores exponen que la prevalencia de la disfunción mitocondrial es mayor en las personas con trastorno bipolar (TB). La tasa de síndrome metabólico alcanzaría al 67% de los pacientes de TB. El síndrome metabólico consiste en un conjunto de circunstancias que hacen que los pacientes presenten hiperglucemia, diabetes tipo II y resistencia a la insulina. En el suero, aparecen niveles reducidos de glucagón y péptido 1 (GLP-1) y niveles altos de polipéptido insulinotrópico dependiente de glucosa (GIP). Estas sustancias están relacionadas con la plasticidad sináptica y los mecanismos neuroprotectores, pero, además, estarían implicados en el estado de ánimo, en las funciones cognitivas y en las respuestas psicológicas al estrés. También se ha visto una reducción del metabolismo energético, como disminución del pH en regiones concretas del cerebro, niveles reducidos de creatina fosfato y adenosín trifosfato (ATP), así como un aumento en los niveles de lactato. Para los que hemos estudiado biología, vemos que todo está relacionado con un malfuncionamiento en la mitocondria. El Ciclo de Krebs está alterado y el perfil metabólico pasa de fosforilación oxidativa (OXPHOS) a glucolisis anaerobia, aumentando el lactato y disminuyendo el pH intracelular. También se produce por este motivo la acumulación de especies reactivas al oxígeno (ROS) que llevan a la muerte celular. Los genes relacionados con la función mitocondrial también estarían afectados. Los estudios de expresión de genes y proteínas muestran enzimas reducidas involucradas en la producción y almacenamiento de ATP. Los biólogos le tenemos mucho cariño al Ciclo de Krebs. Os muestro un pequeño esquema, pero lo importante son las consecuencias de todo esto, que sería la presencia de los síntomas del TB. 

https://somosestupendas.com/trastorno-bipolar/

                                       Regueira, T., Andresen, M., & Djafarzadeh, S.. (2009). Disfunción mitocondrial en sepsis, impacto y                                         posible papel regulador del factor inducible por hipoxia (HIF-1alfa). Medicina Intensiva33(8), 385-392.



Se ha visto daño mitocondrial en imágenes cerebrales de personas con TB. En muestras postmortem de pacientes TB también aparecieron anomalías morfológicas y distribución marginal de las mitocondrias en la corteza frontal y PRD frontal. Los cambios en la forma de las mitocondrias, su número y su distribución tienen graves consecuencias en el metabolismo energético. Se encontró que los individuos con TB tenían mitocondrias de menor tamaño. Las mitocondrias se heredan por vía maternal y no todas las regiones del cerebro se ven alteradas de la misma manera por las variaciones genéticas mitocondriales. El deterioro mitocondrial se puede detectar a través de pruebas tales como la secuenciación de ADN mitocondrial, pruebas bioquímicas en sangre y orina y pruebas de tejido (biopsias).

Los investigadores también examinan los tratamientos farmacológicos pormenorizadamente y explican, desde el punto de vista de esta teoría, por qué funcionarían. Por ejemplo, en el caso del litio, trata de manera efectiva los episodios maníacos y depresivos agudos, disminuyendo los pensamientos suicidas. El litio modula el estrés oxidativo, la muerte celular, la inflamación y la disfunción mitocondrial, además de otras funciones, como disminuir la excitotoxicidad del glutamato. No obstante, también presenta efectos adversos que desaconsejan su uso para tratar la función mitocondrial. En su lugar, se sugiere el uso de antioxidantes o protectores mitocondriales. No obstante, aún no se ha establecido un sistema de fármacos que constituya una terapia. 

Para saber más:

Lam, X.-J., Xu, B., Yeo, P.-L., Cheah, P.-S., & Ling, K.-H. (2023). Mitochondria dysfunction and bipolar disorder: From pathology to therapy. IBRO Neuroscience Reports, 14, 407–418. https://doi.org/10.1016/j.ibneur.2023.04.002

martes, 25 de abril de 2023

Salud mental y su posible base genética y neural

La salud mental es en parte hereditaria pero es altamente poligénica, es decir, que está influenciada por muchos genes que explican una pequeña parte. Los efectos de los genes no se expresan directamente sino que se expresan a través de los efectos moleculares y celulares sobre el tratamiento de la información y desarrollo del cerebro. Este mismo mes de marzo se ha publicado un artículo en Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging en el que los autores han investigado la asociación de determinados rasgos cognitivos y de salud mental con medidas cerebrales estructurales y funcionales, procedentes del Biobanco del Reino Unido. Estos investigadores de la Universidad de Amsterdam encontraron que la predisposición genética al TDAH se asocia más con la estructura que con la función cerebral, mientras que a las predisposiciones genéticas a la mayoría de los trastornos estudiados (esquizofrenia, trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar y TEA) les pasaba justo lo contrario: tenían mayor relación con la función cerebral. Estudios anteriores han encontrado que en el TDAH están involucrados factores de riesgo genético que afectan a la estructura de las redes cerebrales, como FOXP2, DUSP6 o SORCS3, que están implicados en procesos del neurodesarrollo. Según estos autores, en cuanto a esquizofrenia, trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar y TEA, parece que las predisposiciones genéticas causan dificultades en la integración de la información en el cerebro.

Me gustaría traer aquí también un estudio muy interesante publicado ese mismo mes de abril sobre la existencia de una base neural compartida que estaría detrás de la comorbilidad psiquiátrica, es decir, un factor psicopatológico general que explica que los trastornos psiquiátricos coexistan. A este factor lo denominan NP. Según los autores de este estudio en el que han participado investigadores de Europa, China y EEUU, este factor NP tendría un desarrollo unificado, estaría genéticamente determinado y conduciría a presentar una función ejecutiva deficiente. Los investigadores usaron una gran cohorte genética de imagen longitudinal para identificar NP.  Este factor NP parece centrarse en los circuitos prefrontales top-down, las redes frontoparietales, frontal medial superior y prominencia. Esto estaría relacionado con el procesamiento emocional, circuito de recompensa y recursos ejecutivos de integración menos eficientes. El factor NP estaría asociado al gen IGSF11 relacionado con el proceso de poda sináptica, pues la regulación al alza de las moléculas de adhesión sináptica, en cuya codificación está implicado IGSF11, impide el proceso de poda sináptica. la expresión de este gen, en condiciones normales, disminuye a partir de la adolescencia para que el proceso de poda pueda llevarse a cabo. Durante este proceso, el cerebro elimina conexiones sinápticas que ya no va a utilizar.   



Para saber más:

Liu, S., Smit, D. J. A., Abdellaoui, A., van Wingen, G. A., & Verweij, K. J. H. (2023). Brain structure and function show distinct relations with genetic predispositions to mental health and cognition. Biological Psychiatry: Cognitive Neuroscience and Neuroimaging, 8(3), 300–310. https://doi.org/10.1016/j.bpsc.2022.08.003

Xie, C., Xiang, S., Shen, C., Peng, X., Kang, J., Li, Y., Cheng, W., He, S., Banaschewski, T., Barker, G. J., Bokde, A. L., Bromberg, U., Büchel, C., Desrivières, S., Flor, H., Grigis, A., Garavan, H., Gowland, P., Heinz, A., … Feng, J. (2023). A shared neural basis underlying psychiatric comorbidity. Nature Medicine. https://doi.org/10.1038/s41591-023-02317-4

 

sábado, 8 de abril de 2023

Síndrome de Dravet y déficit cognitivo

Recordemos que el Síndrome de Dravet se conoce también como epilepsia mioclónica severa de la infancia y que se considera una canalopatía, ya que el canal iónico del sodio Nav 1.1 de las neuronas inhibitorias está alterado. Como dichas neuronas no pueden frenar el exceso de excitación, se produce una crisis. Existen varios genes que producen la misma enfermedad, pero la principal alteración reside en el gen SCN1A. Para una descripción más amplia de este síndrome, podéis visitar el siguiente enlace: https://vivanlosnenes.blogspot.com/2022/04/conferencia-sindrome-de-dravet-2022.html 

Este año, la conferencia sobre este síndrome organizada por la Fundación Síndrome de Dravet ha tenido lugar el día 23 de marzo en el salón de actos del Colegio Oficial de Enfermería de Madrid. Voy a hacer aquí un breve resumen de lo que más me ha interesado a mí, lo que no quiere decir que todas las ponencias no sean muy interesante. Recalcar que los fallos que aparezcan aquí son sólo míos. En concreto, voy tratar sobre todo el tema de comorbilidades. Dentro de las comorbilidades del síndrome, podemos encontrar TEA, TDAH, trastorno obsesivo, ansiedad, depresión, problemas de regulación de la conducta, problemas con la alimentación y desorden psicótico. El déficit cognitivo es la comorbilidad más prevalente. 




El Dr. Brunklaus, del Hospital Pediátrico Real de Glasgow, nos presentó un modelo predictivo para la epilepsia SCN1A que combina la edad de inicio de las convulsiones con la puntuación genética SCN1A y que permite una estimación temprana objetiva de si un niño desarrollará el síndrome de Dravet o una epilepsia genética leve con crisis febriles. Esto ayudaría tanto al pronóstico como a la aplicación temprana de terapias a los afectados. Se puede acceder al modelo de predicción a través del siguiente enlace: http://scn1a-prediction-model.broadinstitute.org


El Dr. Lagae, de la Universidad Católica de Lovaina, nos presenta la evolución de los problemas cognitivos que presentan los afectados. Hay que tener en cuenta que los problemas cognitivos aumentan con la edad y se ha observado incluso una posible regresión. No obstante, esta regresión podría deberse a la relación entre el aumento de la edad y el aumento de los trastornos motores y de comportamiento.




  • Sin declive cognitivo, lo cual se produce en un número muy reducido de casos.
  • Con ligera discapacidad cognitiva asociada con problemas neuropsicológicos específicos, lo que se produce en algunos casos.
  • Con discapacidad cognitiva severa y global, que es lo que sucede en la mayoría de los casos.

El Dr. Lagae explica que una mayor carga de convulsiones se asocia con un aumento de las comorbilidades y una menor calidad de vida. Por otro lado, el uso de medicación contraindicada en los primeros años de desarrollo de la enfermedad, puede llegar a tener un efecto muy negativo sobre la cognición de los pacientes, por lo que la detección precoz del síndrome es muy importante.  


La Dra. Boronat, del Hospital San Pau de Barcelona, expone que en España, existe un retraso en el diagnóstico de 7 años después de la primera convulsión, y, como hemos visto, el diagnóstico precoz es esencial para evitar el uso de fármacos contraindicados, que exacerban los convulsiones y empeoran los resultados cognitivos. Además, la muerte súbita en pacientes con síndrome de Dravet es mucho más alta que en las demás formas de epilepsia. De hecho, es la principal causa de muerte en este síndrome. Existen varios factores de riesgo asociados, tales como la resistencia a fármacos, politerapia con fármacos antiepilépticos,  aumento de crisis tónico-clónicas, cambios frecuentes de fármacos y retraso cognitivo, entre otras, lo que concuerda con los afectados por este síndrome en particular. El Dr. Kalume, de la Universidad de Washington, explica que la propia afectación de los canales iónicos SCN1A parece constituir en sí misma un factor de riesgo, pues causa disfunciones cardiacas y respiratorias. Las interneuronas GABAérgicas de varios núcleos del tronco encefálico se verían afectadas por la pérdida de función de estos canales iónicos, lo que conduciría a dichos fallos cardiacos y respiratorios.

 

Como estamos viendo, Las alteraciones del desarrollo neurológico en este síndrome parecen el resultado tanto de la genética como de la propia epilepsia. El tratamiento temprano puede mitigar las convulsiones prolongadas y pueden limitar la progresión de la encefalopatía, sobre todo durante el primer año. Cuando la enfermedad se produce porque el gen está truncado o incompleto suele ser más grave. 


El Dr. Villanueva, del Hospital La Fe de Valencia, nos cuenta que los pacientes con Dravet suelen presentar en la adultez temprana, síntomas parkinsonianos que se agravan con la edad. Es característica la marcha agachada, que suele desarrollarse más o menos en la mitad de la población de este síndrome, pudiendo llegar a necesitar silla de ruedas para sus desplazamientos. 


Todos los pacientes desarrollan alteraciones del habla y lenguaje, llegando a ser ésta ininteligible. Los adultos también suelen tener problemas para iniciar y mantener el sueño. 


Por otro lado, las convulsiones mioclónicas, focales y de ausencia se asocian a un peor desarrollo cognitivo.


La Dra. Weckhuysen, de la Universidad de Amberes, incide en que hay que tener en cuenta que existirían un número indeterminado de adultos que no fueron diagnosticados en su momento, si no que sus problemas se achacaron a hipoxia u otros problemas perinatales. Por otro lado, los tests genéticos antiguos no contemplaban ciertas variantes genéticas que ahora sí se conocen, por lo que es aconsejable repetir los tests genéticos.




Para saber más


Brunklaus A, Pérez-Palma E, Ghanty I, Xinge J, Brilstra E, Ceulemans B, Chemaly N, de Lange I, Depienne C, Guerrini R, Mei D, Møller RS, Nabbout R, Regan BM, Schneider AL, Scheffer IE, Schoonjans AS, Symonds JD, Weckhuysen S, Kattan MW, Zuberi SM, Lal D. Development and Validation of a Prediction Model for Early Diagnosis of SCN1A-Related Epilepsies. Neurology. 2022 Mar 15;98(11):e1163-e1174. doi: 10.1212/WNL.0000000000200028. 


Cardenal-Muñoz E, Auvin S, Villanueva V, Cross JH, Zuberi SM, Lagae L, Aibar JÁ. Guidance on Dravet syndrome from infant to adult care: Road map for treatment planning in Europe. Epilepsia Open. 2022 Mar;7(1):11-26. doi: 10.1002/epi4.12569. 


Gil-Nagel A, Sánchez-Carpintero R, Villanueva V. Patient profile, management, and quality of life associated with Dravet syndrome: a cross-sectional, multicentre study of 80 patients in Spain. Sci Rep. 2023 Feb 27;13(1):3355. doi: 10.1038/s41598-023-30273-z. 


Kalume F. Sudden unexpected death in Dravet syndrome: respiratory and other physiological dysfunctions. Respir Physiol Neurobiol. 2013 Nov 1;189(2):324-8. doi: 10.1016/j.resp.2013.06.026. 


Lagae L, Brambilla I, Mingorance A, Gibson E, Battersby A. Quality of life and comorbidities associated with Dravet syndrome severity: a multinational cohort survey. Dev Med Child Neurol. 2018 Jan;60(1):63-72. doi: 10.1111/dmcn.13591.



viernes, 31 de marzo de 2023

Esquizotipia y autismo

 Uno de los diagnósticos diferenciales más complicados que hay es el de autismo frente al trastorno esquizotípico (SD). Rizwan Parvaiz, del Departamento de TDAH y Autismo de los Servicios de Salud de la Capital de Dinamarca, junto con un equipo perteneciente a otras instituciones, ha desarrollado un nuevo cuestionario que proporciona una detección combinada de ambas condiciones y que indica la probabilidad relativa de cada una de ellas. Este nuevo cuestionario, Schizotypy Autism Questionnaire (ZAQ), fue testado en 200 pacientes autistas y 100 pacientes con SD, validándose después con una muestra independiente. Es posible descargarse el cuestionario en su versión en inglés desde la página de la revista BMC Psychiatry.


Para saber más:

Parvaiz, R., Vindbjerg, E., Crespi, B. et al. Protocol for the development and testing of the schiZotypy Autism Questionnaire (ZAQ) in adults: a new screening tool to discriminate autism spectrum disorder from schizotypal disorder. BMC Psychiatry 23, 200 (2023). https://doi.org/10.1186/s12888-023-04690-3


miércoles, 29 de marzo de 2023

El suicidio y el autismo (II)

 Ya hemos comentado anteriormente que el suicidio es muy prevalente en la población con TEA y que se han encontrado rasgos autistas en adultos que han intentado suicidarse. En la revista Molecular Autism acaba de publicarse un meta-análisis cuyo objetivo es estimar la prevalencia estimada en personas con TEA sin discapacidad intelectual (DI) y en personas posiblemente autistas. Los autores han encontrado altas estimaciones de prevalencia en tres tipos de tendencias suicidas: ideación suicida (34,2%), planes suicidas (21,9%) e intentos y conductas suicidas (24,3%). Estas estimaciones son mucho más altas que en la población general. Los autores también han encontrado que la ideación suicida difería dependiendo de la localización geográfica, siendo la prevalencia más baja en Asia frente a Europa y Oceanía. Este estudio también ha detectado que la ideación suicida es más alta en las poblaciones transgénero y no conformes con su género. Si estos valores son altos en la población general transgénero, entre la población TEA, que tiene más tendencia a ser de género diverso, produce mayor prevalencia estimada.


La prevalencia de los planes de suicidio en la población TEA sin DI y en personas probablemente autistas es más frecuente a partir de los 20 años. Los adultos tienen tendencia a tener un plan de suicidio pero no tienen más probabilidad de pensar en suicidarse o intentarlo. Por otro lado, este estudio sólo apoya parcialmente la evidencia ya existente de que la tendencia suicida es más frecuente en mujeres autistas.

Para saber más:

Newell, V. et al. (2023) “A systematic review and meta-analysis of suicidality in autistic and possibly autistic people without co-occurring intellectual disability,” Molecular Autism, 14(1). Available at: https://doi.org/10.1186/s13229-023-00544-7.


viernes, 24 de marzo de 2023

El lenguaje en el TEA

En enero de este año, un grupo de autores perteneciente a la red LACA (Language Abilities in Children with Autism) ha publicado un artículo sobre el lenguaje en el autismo donde se hace un repaso muy completo de este tema.

En el DSM-5 y el ICD-11 los déficits de lenguaje ya no se incluyen entre los criterios diagnósticos, sin embargo, como se señala en este artículo, el principal motivo de consulta que lleva a los padres a buscar una evaluación son los problemas con el inicio de lenguaje y las habilidades lingüísticas, comparadas con las de otros niños de su edad. Las habilidades lingüísticas son los predictores más estables del éxito educativo y social, por lo que es fundamental a la hora de intervenir con los niños con TEA. Se distinguirían tres tipos de perfiles de lenguaje:
Estas tres categorías esconden, sin embargo, una gran heterogeneidad lingüística. El artículo trata de explicar este heterogeneidad en tres secciones: deterioro pragmático, deterioro estructural del lenguaje y mínimo lenguaje.

Está claro que en la mayoría de las personas TEA, la pragmática del lenguaje está comprometida. Se puede definir la pragmática del lenguaje como la relación entre lenguaje y la situación en la que se produce. Si bien tener un buena estructura del lenguaje puede ayudar a entender ciertos significados pragmáticos del lenguaje, muchas dificultades provienen de los propios rasgos autistas, tales como los problemas en la coherencia central, el seguimiento estricto de las normas y los déficits en la Teoría de la Mente (ToM). La coherencia central se refiere a la capacidad de integrar la información de manera que se tenga una visión general. Las personas con TEA suelen procesar los detalles pero, a menudo, “se les escapa” el significado global. La Teoría de la Mente es la habilidad para comprender los propios estados mentales y los de los demás. La pragmática social incluiría la ironía, algunas metonimias, referencias en la conversación y la narrativa. Muchos son los estudios que han encontrado déficits en la comprensión de la ironía en TEA. Sin embargo, aunque muchas persona con TEA se atienen a la interpretación literal, otras podrían intentar resolver el problema planteado por la ironía mediante sus propias habilidades verbales. La ToM también es necesaria para la interpretación y uso de expresiones referenciales. Es decir, las personas con TEA tiene dificultades para usar los pronombres apropiados en un contexto específico, incluyendo los de primera y segunda persona. El grado de comprensión del oyente también depende de las características de la gramática del idioma en que se esté hablando. En cuanto a la narrativa, los niños con TEA cuentan las historias de manera lineal, usando cadenas coordinadas de eventos. Hay estudios que han encontrado que, además de la dificultad en el uso de pronombres, usan menos referencias al estado mental y menos conjunciones causales. En la dificultad para contar historias, también estaría implicados los problemas para integrar la información.


Además de las dificultades pragmáticas, muchos individuos con TEA tiene dificultades con los aspectos estructurales del lenguaje, sobre todo con la fonología y la morfosintaxis. Un elemento que tradicionalmente se ha descrito como alterado en el TEA es la prosodia. La prosodia incluye la entonación, el ritmo y la velocidad del habla, entre otros, y transmite información emotiva, lingüística y dialectal. Los aspectos pragmáticos (transmitir ironía o sarcasmo, por ejemplo) así como los emocionales de la prosodia son complicados para las personas con TEA. También hay estudios que indican la existencia de dificultades en la prosodia en cuanto al procesamiento de los aspectos estructurales del lenguaje, tanto en la producción como en la comprensión. Por ejemplo, en la entonación o en establecer los límites de las frases. En este artículo, se menciona un estudio de resonancia magnética en adolescentes con TEA en el que parece que hay una activación más generalizada de regiones neurales que en los adolescentes normotípicos. Esto implicaría que los adolescentes con TEA harían un uso más extenso de áreas ejecutivas del cerebro y, por tanto, el procesamiento del lenguaje sería menos automático que en los normotípicos. En el caso de las personas con TEA mínimamente verbales, existen estudios recientes que indican que la respuesta a estímulos visuales se retrasa y presenta menos amplitud en niños MV, lo que sugeriría un procesamiento visual alterado, lo cual podría tener un impacto negativo en la adquisición del lenguaje. Esto parece estar en consonancia con los hallazgos en la anatomía cerebral que muestran un menor volumen del plano temporal izquierdo, asociado con el procesamiento léxico, en personas TEA con alteraciones del lenguaje. No obstante, se ha comprobado que algunos niños MV son capaces de retener nuevas palabras, mientras que otros no. También existen estudios que, aunque limitados, sugieren que los niños MV son capaces de desarrollar reglas morfosintácticas.

Para saber más:

Schaeffer, J., Abd El-Raziq, M., Castroviejo, E., Durrleman, S., Ferré, S., Grama, I., Hendriks, P., Kissine, M., Manenti, M., Marinis, T., Meir, N., Novogrodsky, R., Perovic, A., Panzeri, F., Silleresi, S., Sukenik, N., Vicente, A., Zebib, R., Prévost, P., & Tuller, L. (2023). Language in autism: Domains, profiles and co-occurring conditions. Journal of Neural Transmission, 130(3), 433–457. https://doi.org/10.1007/s00702-023-02592-y