Se ha publicado muy recientemente un estudio llevado a cabo en adolescentes estadounidenses, en el que la posesión de un móvil inteligente se asoció con síntomas de trastornos de la conducta alimentaria (TCA). Entre el 12 y el 22% de los adolescentes en España presentan riesgo de padecer un TCA. Antes de la pandemia, la prevalencia oscilaba entre el 5,5% y el 17,9% (Ocronos, 2026). En el Hospital Infantil Niño Jesús, 6 de cada 10 menores atendidos en hospitalización domiciliaria presentaban algún TCA, principalmente, anorexia nerviosa; y las hospitalizaciones por TCA en menores de 12 años aumentaron un 22% durante 2024 (Boadilladigital.es, 2025).
El uso de smartphones ya se ha asociado con malestar psicológico y la imitación de comportamientos peligrosos modelados por influencers. La pubertad se asocia, además, con una mayor insatisfacción corporal, lo que hace que los adolescentes sean más susceptibles al contenido en internet centrado en la apariencia y basado en la comparación. Por otro lado, la exposición a imágenes corporales idealizadas promueve una internalización de un ideal corporal que contribuye a la insatisfacción con el propio cuerpo. Además, los smartphones exponen a los niños a comunidades en línea que promueven precisamente los trastornos alimentarios. Los autores exponen que el momento del desarrollo en el que se compra un móvil inteligente al niño puede ser muy relevante. Poseer este tipo de dispositivo durante la adolescencia temprana, es decir, a los 9 ó 10 años, se ha asociado con mayores tasas de autolesiones, depresión, ideación suicida, obesidad o falta de sueño, debido al acceso sin supervisión a redes sociales.
Este estudio halló que tener un teléfono inteligente a los 12 años se asociaba con una mayor prevalencia de síntomas de atracones, vincular la autoestima al peso y, en general, de cualquier síntoma de trastorno alimentario. Las mujeres en la adolescencia temprana parecen ser especialmente susceptibles a las preocupaciones asociadas con el peso.
Afortunadamente, los gobiernos ya están empezando a tomar medidas en cuando a la edad de acceso a las redes sociales y distintas organizaciones animan a las familias a retrasar la edad de posesión de smartphones.
Para saber más:
Nagata JM, Wong JH, Talebloo J, et al. Smartphone Ownership and Eating Disorder Symptoms in Early Adolescence. JAMA Netw Open. 2026;9(9):e2637897. doi:10.1001/jamanetworkopen.2026.37897

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