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martes, 7 de julio de 2026

Neurodesarrollo y tratamientos de fertilidad

Desde que la población general ha empezado a tener acceso a la reproducción asistida, se ha planteado dudas sobre los posibles efectos negativos para el bebé, entre los cuales figuran la mayor posibilidad de trastornos del neurodesarrollo.

Existen estudios que muestran cierta evidencia de que las hormonas prescritas durante la fecundación in vitro (FIV) y otros protocolos de reproducción asistida influyen en la producción de hormonas propias, lo cual puede perjudicar a la desarrollo cerebral del bebé. La FIV ya se asociaba con elevadas tasas de parto prematuro y bajo peso al nacer, lo que a su vez también está relacionado con secuelas en el neurodesarrollo. Se han realizado algunas investigaciones para intentar vincular la reproducción asistida con este tipo de trastornos, pero no encontraron ninguna relación. No obstante, la mayoría de estos estudios han contado con pocos participantes y no se han tenido en cuenta otros factores distintos a la reproducción asistida, como los problemas de fertilidad que llevan a las parejas a buscar este tipo de tratamiento. De hecho, los estudios que sí han tenido en cuenta este factor, apuntan a que los problemas de fertilidad subyacente ,y no la FIV sean los responsables del aumento de trastornos del neurodesarollo.

Recientemente se ha publicado en JAMA Network Open una interesante investigación de un grupo estadounidense de diferentes universidades donde se plantea si existe relación entre los tratamientos de fertilidad y los trastornos del neurodesarrollo. Este grupo utilizó datos de la Cohorte de Influencias Ambientales en los Resultados de Salud Infantil (ECHO) de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que recopila datos y muestras biológicas desde el embarazo hasta los 20 años. Por lo tanto, se trata de un estudio con un alto número de participantes. Los embarazos se produjeron entre 1998 y 2022. Los investigadores encontraron asociaciones entre los problemas de fertilidad y su tratamiento, con problemas de comportamiento observados por los cuidadores. Los niños nacidos de padres con problemas de fertilidad, independientemente de si utilizaron tratamientos de fertilidad, tenían mayor probabilidad de diagnóstico TEA. Hay que tener en cuenta que, debido a que ECHO incluye muchos individuos con autismo, la prevalencia en esta muestra es ya, de hecho, mayor que en la población general. Por otro lado, los niños nacidos de padres que concibieron mediante tratamiento no FIV tenían mayores probabilidades de presentar TDAH que la población general, incluso que aquellos padres con problemas de fertilidad que concibieron de manera natural. Resumiendo, en este estudio se asociaron los problemas de fertilidad con problemas de conducta y TEA en la descendencia, independientemente del tratamiento de fertilidad. 

No obstante, personalmente, pienso que estos resultados hay que tomarlos con mucha cautela, porque aunque la muestra es muy amplia, la prevalencia de trastornos del neurodesarrollo es más alta que en la población general, como los propios autores admiten. 




Para saber mas:

Kahn LG, Hipwell AE, Stanford JB, et al. Subfecundity, Infertility Treatment, and Child Neurodevelopment. JAMA Netw Open. 2026;9(6):e2617324. 



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