Última actualización

martes, 15 de febrero de 2022

El suicidio y el autismo

Vía @sbaroncohen, he leído una entrada en la web de la Universidad de Cambridge donde se anuncia que un equipo de investigadores de la Universidad de Nottingham, liderado por la doctora Sarah Cassidy y el profesor Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge, han descubierto que el 10% de las personas fallecidas por suicido en Inglaterra presentan rasgos autistas. Este mismo grupo había identificado anteriormente que un 66% de los adultos con autismo habían pensado en suicidarse alguna vez y que el 35% lo había intentado. Lo más novedoso de este estudio es que los investigadores hablaron con la familia de las personas que se habían suicidado para detectar rasgos autistas. 

La doctora Cassidy comenta en esta entrada que muchos adultos en el Reino Unido tienen dificultad para obtener un diagnóstico de autismo y un apoyo apropiado después del diagnóstico, lo que es totalmente extrapolable a España, en mi opinión. El profesor Baron-Cohen apunta que las personas con autismo suelen tener una esperanza de vida 20 años menor que la población general, siendo las causas principales la epilepsia y el suicidio. 

Aquí os dejos una entrevista que Confederación Autismo España hizo a la doctora Cassidy sobre este tema.




Fuentes:

Study reveals high rate of possible undiagnosed autism in people who died by suicide. (2022). Retrieved 15 February 2022, from https://www.cam.ac.uk/research/news/study-reveals-high-rate-of-possible-undiagnosed-autism-in-people-who-died-by-suicide


viernes, 28 de enero de 2022

Tratamiento por estimulación cerebral profunda para los tics

En este post vamos a comentar el trabajo de Ganos, Al-Fatly, Kühn y Horn de la Unidad de Desórdenes de movimiento y Neuromodulación del Hospital Universitario Charité de Berlín, junto con la colaboración de colegas de departamentos asociados de otros prestigiosos hospitales universitarios (nótese que ninguno español), publicado este mismo año 2022, en el que consiguieron delimitar una red neuronal responsable de los tics, adquirido a partir de resonancias magnéticas de al menos 1000 pacientes y a través de mapas obtenidos gracias a la técnica de estimulación cerebral profunda (DBS). 

El desorden de tics podría considerarse como una conectopatía o circuitopatía, ya que el daño no se produce en una zona específica, sino que afecta a una red neuronal. Tenemos una red neuronal que implica al córtex, ganglios basales, tálamo, corteza insular y corteza cingulada anterior. Este estudio ha puesto de manifiesto que el claustro (o los claustros, porque hay uno por hemisferio) también están implicados en este desorden, aunque, en principio, no se sabe muy bien cuál es su función. Se trata de estructuras diseminadas que se encuentran bajo la corteza insular, más o menos sobre los oídos. Están muy relacionados con el sistema límbico, que es la parte emocional del cerebro. También encontraron una subregión del cuerpo estriado anterior con alta especificidad para los tics.



Esta red podría ser objetivo de tratamiento por estimulación cerebral profunda (DBS). Los autores pudieron ver resultados positivos aplicando este tratamiento a personas que padecían tics después de haber sufrido lesiones cerebrales.

Para saber más:

Ganos, C., Al-Fatly, B., Fischer, J., Baldermann, J., Hennen, C., & Visser-Vandewalle, V. et al. (2022). A neural network for tics: insights from causal brain lesions and deep brain stimulation. Brain. doi: 10.1093/brain/awac009


viernes, 21 de enero de 2022

Impacto psicológico de la COVID-19 en niños y adolescentes (II)

 Sin embargo, ¿cuáles serán los efectos psicológicos a largo plazo? De Figueiredo y colaboradores (2021) proponen una reflexión muy interesante basada en cuatro aspectos:

·         Estrés y neuroinflamación.

·         Aislamiento social y alimentación.

·         Plasticidad cerebral.

·         Salud pública y apoyo.

 Se sabe que el estrés continuado puede tener efectos adversos para la salud. Los eventos estresantes durante la infancia y la adolescencia pueden causar una disfunción del eje que regula la secreción hormonal (eje hipotálamo-pituitario-suprarrenal, HPA) y alteraciones en los niveles de mediadores inflamatorios del cerebro que puede conducir a ansiedad, depresión y psicosis. Según los autores de este estudio, parece razonable pensar, ya que se ha demostrado que la inflamación sistémica disfuncional afecta al desarrollo neurológico, lo cual conlleva trastornos cognitivos y del estado de ánimo, que los niños expuestos a todos los problemas derivados de la pandemia por COVID-19 podrían presentar daños fisiológicos y psicológicos a largo plazo.

Se sabe que el estrés asociado al aislamiento social induce a una mayor ingesta de alimentos y, por lo tanto, al aumento de peso. Aunque muchos de estos estudios se han hecho en modelos animales, no debemos descartar la importancia de esta asociación. Concretamente, los autores hablan de una posible relación entre el aislamiento social y una dieta rica en grasas. La leptina liberada por este tipo de dieta inhibe la síntesis de neuropéptido Y producido por el hipotálamo. La liberación de neuropéptido Y es desencadenada por el estrés, lo que minimizaría los efectos del aislamiento social. Es decir, la ingesta de alimentos calóricos podría reducir los efectos del estrés. Esta dieta hipercalórica también produciría cambios en la microbiota intestinal cuyos productos metabólicos producen cambios en el cerebro.

En cuanto a plasticidad cerebral, los autores tienen en cuenta tres aspectos: comportamiento social, desigualdades sociales, abandono y angustia, y entorno de juego y naturaleza. La adolescencia es un periodo de mayor sensibilidad a los contextos sociales. El colegio y el instituto son los entornos sociales más importantes para el adolescente. El confinamiento supuso una ruptura en la interacción con los iguales que trató de suplirse con el contacto virtual. Por otro lado, la no asistencia a los centros de estudios produjo una disminución en la actividad física, aumento en el tiempo frente a pantallas, irregularidad en los patrones de sueño y peor calidad de las dietas, como hemos visto ya. Aunque existan relaciones virtuales, éstas no puedan suplir la necesidad física de contacto esencial para el desarrollo del individuo. La maduración de los circuitos cerebrales corticofrontales y de los circuitos sociales y afectivos se produce en repuesta a las experiencias sociales. Tenemos que tener en cuenta que en la adolescencia es cuando se manifiestan muchos de los trastornos psiquiátricos más comunes y cuando hay un riesgo muy alto de abuso de sustancias y de comportamientos suicidas. 




La desigualdad social es algo que esta pandemia ha dejado al descubierto en toda su crudeza y no sólo por las consecuencias económicas. También se pusieron de manifiesto en las condiciones de cuidado de los menores: maltrato, negligencia, etc. Por otro lado, es muy diferente haber pasado el confinamiento en un pequeño apartamento en una ciudad, que puede no disponer ni de terraza exterior, o en una casa unifamiliar con jardín o parcela en un pueblo o urbanización, en contacto con la naturaleza. El contacto directo con la naturaleza está relacionado con grandes beneficios para la salud, entre ellos, la reducción del estrés. Los niños expuestos a la naturaleza presentan mejor desarrollo físico, comunicación, autocontrol y desarrollo social. Además, hay que añadir los efectos beneficiosos de la exposición solar. También hay que considerar que el juego en el exterior no es igual que el juego en el interior, que conlleva una mayor exposición a pantallas, por norma general, y la falta de ejercicio físico.

Estos autores señalan que los niños y adolescentes han estado expuestos al miedo a contraer la enfermedad, aburrimiento, frustración, sobrecarga de información, problemas económicos y, en fin, a cambios drásticos en su rutina de vida que darán lugar a daños futuros impredecibles que impactarán en los sistemas de salud. De hecho, la Asociación española de pediatría (AEP), en su Segundo congreso digital que tuvo lugar en junio de 2021, exponen que ya se está produciendo un aumento de urgencias psiquiátricas infantiles: depresión, autolesiones, trastornos de la conducta alimentaria, abuso de sustancias, etc.

Para saber más:

(2022). Retrieved 21 January 2022, from https://www.aeped.es/sites/default/files/20210602_ndp_salud_mental_covid-19.pdf

De Figueiredo, C., Sandre, P., Portugal, L., Mázala-de-Oliveira, T., da Silva Chagas, L., & Raony, Í. et al. (2021). COVID-19 pandemic impact on children and adolescents' mental health: Biological, environmental, and social factors. Progress In Neuro-Psychopharmacology And Biological Psychiatry106, 110171. doi: 10.1016/j.pnpbp.2020.110171


jueves, 20 de enero de 2022

Impacto psicológico de la COVID-19 en niños y adolescentes (I)

España ha sido uno de los países más afectado por la COVID-19. Se trata del segundo país del mundo con mayor número de muertes en la relación con su número de habitantes; de hecho, estamos hablando de 544 muertes por millón de habitantes (a fecha de 5 de mayo 2020). Se implementó la cuarentena el día 15 de marzo de 2020. Se limitó la circulación de los ciudadanos, de manera que sólo se permitía salir del domicilio para adquirir alimentos, medicamentos y otros productos de primera necesidad; para atender a personas mayores, menores y dependientes; para desplazarse al lugar de trabajo y volver del mismo; e ir a entidades financieras y de seguros. Quedó suspendida toda la actividad no esencial y, entre ellas, las clases presenciales.  El 21 de junio dio comiendo el periodo llamado “nueva normalidad”. En esta etapa, terminaron las restricciones de circulación y convirtió el uso de mascarillas en obligatorio siempre que no se pudiera mantener la distancia de seguridad de 1,5m. Las clases empezaron a ser presenciales al inicio del curso escolar 2020/21. El 25 de octubre se debió dar un nuevo paso atrás que duraría hasta el 9 de noviembre. Se implantó un toque de queda nocturno y se impusieron nuevas restricciones de movilidad. No hemos recuperado la normalidad total a día de hoy.



En un artículo de Orgilés et al. de 2020, se habla de los efectos psicológicos inmediatos que estas medidas restrictivas tuvieron en niños y jóvenes de Italia y España. Se realizó una encuesta a los cuidadores principales de niños y jóvenes con edades comprendidas entre los 3 y los 18 años. Fueron reclutados de 87 poblaciones de España y 94 de Italia a través de las redes sociales. El 88,9% de los padres españoles detectaron cambios en el estado emocional y comportamiento de sus hijos. Los cambios más comunes detectados durante el confinamiento fueron:

·         Dificultad para concentrarse.

·         Sentirse más aburridos de los habitual.

·         Mayor irritabilidad.

·         Estar más inquietos.

·         Sentirse más solos.

·         Sentirse más incómodos.

·         Estar más preocupados.

·         Estar más predispuestos a discutir con el resto de la familia.

·         Sentirse más dependientes.

·         Estar más enfadados.

·         Mostrarse más reacios.

·         Sentirse más tristes.

·         Sentirse más preocupados cuando alguien salía de casa.

·         Comer más de los habitual.

También encontraron en este estudio que los niños españoles se mostraron más psicológicamente afectados que los italianos durante el confinamiento. Los niños españoles mostraron más problemas de comportamiento, estaban más predispuestos a discutir con el resto de la familia, tenía más quejas físicas, tenían más miedo a dormir solos y se preocupaban más cuando uno de los padres salía del domicilio. En cambio, los niños italianos se sintieron más tristes y solos.

Cuando los cuidadores indicaban que la coexistencia había sido más difícil, tendía a calificar a los niños como más nerviosos e inquietos, con más tendencia a discutir con el resto de la familia, más frustrados, más irritables, con más dificultad para concentrarse, etc. Los cuidadores que percibían la situación como más graves, reportaban que sus hijos se mostraban más preocupados, más ansiosos, más tristes y solos, etc.

También aumentó el tiempo que los niños estaban frente a pantallas (TV, tablets, móviles, etc.), pasaron menos tiempo realizando actividad física y tendían a dormir más que antes del confinamiento. Los niños españoles pasaron más tiempo frente a pantallas que los italianos, aunque no hubo diferencia en cuanto a la realización de ejercicio y tiempo de sueño. Los niños de aquellos cuidadores que percibieron la situación como más grave, pasaron más tiempo usando pantallas, hicieron menos ejercicio físico y durmieron menos horas que el resto.  

En la segunda parte, comentaremos cuáles pueden ser los efectos psicológicos a largo plazo.

Para saber mas:

Orgilés, M., Morales, A., Delvecchio, E., Mazzeschi, C. & Espada, J., 2020. Immediate Psychological Effects of the COVID-19 Quarantine in Youth from Italy and Spain. Frontiers in Psychology, 11.



viernes, 26 de noviembre de 2021

Los ganglios basales y los procesos cognitivos

Sin duda, los ganglios basales son mi parte favorita del cerebro. En un principio, fueron catalogados como un centro motor primario, pero se empezó a pensar que aunque parece que no median en la función cognitiva de forma directa, sí que juegan claramente un papel regulador. Es decir, que podrían mejorar una función cognitiva mientras suprimen una actividad que entre en competencia. Pero en el fondo, parece haber muchos más. Os remito a una entrada anterior de este blog para conocer más la anatomía de los ganglios basales: Los ganglios basales y su importancia en el control del movimiento: síndromes y enfermedades relacionados

Es conocida la implicación de los ganglios basales en síndromes con cursan con tics, como el síndrome de Tourette y otros desórdenes de movimiento como el Parkinson o el Huntington. Si nos paramos a revisar, vemos que estos síndromes cursan también con alteraciones cognitivas. 



A través de diversos estudios en lesiones de los ganglios basales y síndromes en los que están afectados, se ha visto que están implicados también en procesos como la memoria, el aprendizaje, el lenguaje y el procesamiento visoespacial. De hecho, las lesiones en los ganglios basales producen un patrón de deterioro neurológico muy parecido al que ocurre por lesiones en el lóbulo frontal: alteraciones de la conducta, falta de motivación, problemas de lenguaje, aprendizaje verbal y cálculo. Todo esto pone de manifiesto la estrecha relación que existe entre el lóbulo frontal y los ganglios basales, de manera que el daño en unos u otro conduce a un importante deterioro cognitivo. Por ejemplo, la corteza prefrontal dorsolateral está implicada en la memoria de trabajo espacial y en la planificación de la conducta futura.  Los ganglios basales conectan con las neuronas talámicas que inervan esta zona de la corteza prefrontal, por lo que también estaría implicado en este proceso. Los daños en los ganglios basales también conducen a un desequilibrio que afecta a la capacidad de reprimir procesos cognitivos no deseados, lo que está relacionado con ciertos síntomas de la esquizofrenia o el TOC. Incluso se piensa que podrían estar implicados en el TEA.

Bibliografía:

Deus, J., Pujol, J., & Espert, R. (1996). Memoria y Ganglios basales: una revisión teórica. Psicología Conductual4(3), 337-361.

Middleton, F. A., & Strick, P. L. (1994). Anatomical evidence for cerebellar and basal ganglia involvement in higher cognitive function. Science266(5184), 458-461.

Morgan, J., Baron, I. and Ricker, J., 2011. Casebook of clinical neuropsychology. New York: Oxford University Press.

viernes, 29 de octubre de 2021

El Cerebelo

 

Siguiendo con los desórdenes de movimiento, hoy vamos a hablar de la ataxias cerebelosas que son una serie de trastornos que afectan al cerebelo. Son un grupo heterogéneo de trastornos que se caracterizan por falta de coordinación motora, deterioro afectivo y operaciones cognitivas desorganizadas que conducen a una disimetría del pensamiento. Pueden darse desde el nacimiento hasta la vejez.  En el siguiente vídeo, se explica lo fundamental sobre esta región del encéfalo. Está en inglés, pero se pueden activar los subtítulos en español. 





Aquí os dejo una fotografía de una preparación de corteza cerebelosa de mi colección. Se pueden ver la células de Purkinje, la capa granulosa y la capa molecular. En la capa granulosa, podemos ver las células granulosas que curiosamente son el tipo de neurona más abundante del cerebro. 





También os dejo un vídeo muy corto y sencillo que he creado sobre los tipos de ataxias cerebelosas.




Aquí tenéis un vídeo sobre cómo sería la rehabilitación de una persona con ataxia cerebelosa, del Servicio de Formación Permanente e Innovación Educativa de la Universidad de Valencia 





Fuentes:

Mitoma H, Manto M, Gandini J. Recent Advances in the Treatment of Cerebellar Disorders. Brain Sciences. 2020; 10(1):11. https://doi.org/10.3390/brainsci10010011


viernes, 24 de septiembre de 2021

Consecuencias de la supresión de los tics

Vía https://twitter.com/KJBinSTL (Dr Kevin J. Black - Washington University School of Medicine in St. Louis), a quien tengo que agradecer su amable comentario sobre mi pequeño trabajo de investigación sobre Tourette, me llega una entrada de la web de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Luis donde figura un interesante artículo sobre la implicación de la supresión de los tics. 

Los tics en la población infantil son bastante frecuentes. De hecho, se considera un desorden transitorio cuando la aparición de los tics es anterior a los 18 años y dura menos de un año. Si la duración es mayor, hay que plantearse el diagnóstico de una trastorno que curse con tics, como el síndrome de Tourette. Hemos comentado en otras ocasiones que las personas que sufren tics pueden tener sensaciones premonitorias que preceden al tic y que pueden intentar suprimir sus tics durante un determinado periodo de tiempo con mayor o menor éxito. Se sabe muy poco sobre qué tipo de tics sería posible suprimir y cuáles no, pero en este artículo se cita una estudio de Ganos et al. (2015) en el que parece que los tics más fácilmente suprimibles serían aquellos que se producen en el tronco o en la parte proximal de las piernas, siendo mucho más difíciles de suprimir los que se presentan en ojos y manos. Esto lleva a concluir a los autores de este artículo que parece existir una distribución somatotópica en cuanto a la supresión de los tics, es decir, una correspondencia entre la zona del cuerpo y la facilidad para suprimir el tic. Otro estudio también presentado en el artículo indica que la intensidad y frecuencia de los tics era más alta cuando el individuo se encontraba solo en casa frente a otras situaciones sociales. También se ha visto que la frecuencia de los tics aumenta cuando se presta atención a dichos tics. O sea, que la supresión de los tics podría operar de manera implítica a través de la modulación de la atención o de la distracción, lo que implicaría la mejora o el empeoramiento con los cambios en el contexto social.

A continuación, un breve vídeo donde la doctora Barbara Coffey, psiquiatra del hospital Mount Sinai, explica en qué consiste la terapia conductual para tratar los tics:





Para saber más: Síndrome de Tourette en 2 minutos  Los tics como reacciones parcialmente voluntarias  

Bibliografía

Keisuke Ueda, Soyoung Kim, Deanna J. Greene, and Kevin J. Black: Correlates and clinical implications of tic suppressibility. Current Developmental Disorders Reports 2021; 8(2):112-120. doi: 10.1007/s40474-021-00230-4.